Cuando una valuación impacta decisiones estratégicas —como inversiones, financiamiento, reportes corporativos o estados contables— el estándar profesional con el que se realiza es clave.
En ese contexto, el Royal Institution of Chartered Surveyors (RICS) se ha consolidado como una de las instituciones más reconocidas a nivel global en materia de valuaciones y consultoría inmobiliaria. Con más de 150 años de trayectoria y presencia en más de 140 países, RICS establece los estándares que utilizan bancos, inversores, auditores y grandes corporaciones para tomar decisiones con mayor confianza y menor riesgo.
Formar parte de RICS como miembro asociado especializado en valuaciones implica no solo contar con experiencia técnica, sino también adherir a un marco de actuación profesional exigente, basado en la objetividad, la independencia, la ética y la actualización permanente. Estos principios no son teóricos: se traducen en valuaciones defendibles, consistentes y alineadas a las mejores prácticas internacionales.
Uno de los pilares de este enfoque es el RICS Valuation – Global Standards (Red Book), que establece metodologías claras y comparables a nivel global. Para las empresas, esto representa una enorme ventaja: las valuaciones hablan un “lenguaje común” que resulta comprensible y confiable tanto a nivel local como internacional, especialmente en estructuras corporativas complejas o con presencia regional.
Desde la perspectiva del cliente, una valuación realizada bajo estándares RICS aporta credibilidad ante terceros, reduce la exposición al riesgo y brinda mayor seguridad en procesos críticos de toma de decisiones. No se trata solo de cumplir con un requerimiento, sino de contar con información sólida para decidir con tranquilidad.
En Cushman & Wakefield, la combinación del conocimiento profundo del mercado local, el alcance global de la firma y el trabajo de profesionales acreditados por RICS permite ofrecer servicios de valuación alineados con los más altos estándares internacionales, sin perder de vista las particularidades de cada mercado. Esto cobra especial relevancia para compañías con activos estratégicos, portfolios diversificados o necesidades de reporte hacia casas matrices en el exterior.
Valuar activos no es un trámite. Es una decisión estratégica. Y como toda decisión relevante, merece estar respaldada por criterios profesionales claros, consistentes y reconocidos globalmente. Apostar por estándares RICS y la experiencia de Cushman & Wakefield es apostar por transparencia, rigor y valor sostenible en el tiempo.